UCAB Guayana espera donación de material para continuar fabricación de caretas protectoras contra la COVID-19

Hasta ahora han realizado 30 caretas protectoras que serán repartidas a los hospitales centinelas de Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana. La falta de filamento PLA, láminas de acetato y ligas les ha impedido seguir con la labor.

    

Estamos buscando donativos, específicamente de filamento porque es lo más difícil de conseguir, entre más donativos tengamos más vamos a poder seguir creando protectores para los doctores”. Munir Shmait. @joelnixb

Fuente:  https://www.correodelcaroni.com  / Joelnix Boada


La Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana (UCAB Guayana) está a la espera de donativos de material para continuar con la fabricación de caretas protectoras para evitar el contagio de la COVID-19. Desde que a principios de abril iniciaron esta labor han fabricado 30 protectores con materiales renovables y una impresora 3D, que serán donados a los hospitales centinelas de Ciudad Guayana y Ciudad Bolívar.

La fabricación de Equipos de Protección Personal (EPP) por voluntarios es una labor filántropa que se ha hecho tendencia en distintas partes del mundo a raíz del surgimiento del nuevo coronavirus. Tal es el caso de Makers Ferrol, una red española de trece mil voluntarios, entre niños y adultos, que se encarga de “ofrecer soluciones a los profesionales más expuestos mediante la fabricación casera de mascarillas, máscaras o respiradores con impresoras 3D”. O el caso de Jorge Martínez, un niño mexicano de 12 años residenciado en la ciudad de Oaxaca, que con su impresora 3D ha hecho 100 caretas y las ha donado a los hospitales.

La idea en Guayana inició a principio de abril cuando Ives Lisis, ingeniero industrial egresado de la casa de estudios, se comunicó con Luisa Vera, directora de la Escuela de Ingeniería Industrial, y le comentó que se podían imprimir protectores faciales con la impresora 3D que había donado a la universidad en enero del 2019.

“Ives Lisis nos conectó con el traumatólogo Antonio Martelli quien nos donó el filamento PLA, el cual siguiendo los valores de la universidad de ser sostenible y sustentable en el tiempo, es un plástico hecho con materiales renovables que es la materia prima que utilizamos para imprimir las caretas protectoras”, comentó Munir Shmait, encargado de imprimir los protectores.

“Nos tomó dos o tres días afinar detalles del modelo y hacer las pruebas necesarias para empezar con la producción”, dijo Shmait, quien destacó que en las reuniones logísticas participaron Luisa Vera, directora de la Escuela de Ingeniería Industrial; Julio Hernández, coordinador académico de la Escuela de Ingeniería Industrial y el padre Arturo Peraza, vicerrector de la UCAB Guayana.

Con el material donado fabricaron 30 protectores faciales; con la impresora 3D se hicieron las bases y las armaron con láminas de acetato, donadas por el Colegio Loyola Gumilla y ligas aportadas por la Librería Latina. Por ahora la fabricación está parada por falta de material y están en espera de donaciones.

Hasta 8 caretas al día

En la UCAB Guayana se elaboraron de 6 a 8 caretas al día, precisó Shmait. El proceso que implicó el uso de la impresora 3D duró cinco días: “La impresora solo genera la parte de arriba que simula ser una diadema, que es colocada en la frente, adicionalmente a eso requerimos láminas de acetatos, esas transparentes que vienen en las carpetas, porque esa es la parte que protege a los doctores y las ligas van en la parte trasera para asegurar la estructura a la cabeza de las personas”.

Con un kilo de filamento PLA se pueden realizar 30 caretas protectoras |

Fotos Munir Shmait

El paso a paso se divide en dos grupos de actividades, la parte digital y la parte física. El proceso digital comienza con crear el modelo que se quiere llevar a la realidad con programas de dibujo mecánico, Autocad o Solidworks. “En este caso no fue necesario hacer este paso porque el modelo ya estaba hecho, nos los facilitó Ives Lisis, es un modelo bastante funcional que utiliza poco material, esto nos permite realizar más caretas”, expuso.

Luego el modelo es exportado al software de la impresora 3D, en la que se colocan las especificaciones y detalles técnicos como “la temperatura de extrusión, la velocidad, qué tan sólido queremos que salga y luego pasamos a imprimirlo”.

Una vez impresa la diadema comienza el proceso de ensamblaje; las láminas de acetato se perforan en la parte superior para sujetarlas a la diadema y se le colocan las ligas. Con un kilo de filamento PLA se realizan 30 caretas: “Estamos buscando donativos, específicamente de filamento porque es lo más difícil de conseguir, entre más donativos tengamos más vamos a poder seguir creando protectores para los doctores”, afirmó.

El estudiante expresó que tener la posibilidad de ayudar al personal médico en este momento le genera un sentimiento de orgullo y satisfacción. “Desde el conocimiento se puede y está como deber en nosotros, así no nos hayamos graduado todavía, apoyar a la sociedad”.

El joven invitó a todos los estudiantes a descubrir todas las tecnologías emergentes: “Las posibilidades que estas tecnologías ofrecen son infinitas en comparación a la dificultad de uso y abren el abanico de poder contribuir con la sociedad en la que vivimos”, finalizó.

 

 

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