Decálogo de Educación UCAB para la continuidad escolar postsismos
La guía ofrece orientación para el cuidado de docentes, alumnos y familiares en el retorno a clases, priorizando la salud mental, la flexibilidad académica y la seguridad física. El material sugiere reforzar en las escuelas la cultura preventiva ante situaciones de desastre y convertir los planteles en «epicentro de la resiliencia» donde se «procese el dolor y se siembre la esperanza»
Fuente: Prensa UCAB
Para la Escuela de Educación de la UCAB, el llamado gubernamental a retomar el calendario académico en las regiones menos afectadas por los recientes terremotos debe transformarse en un «proceso de reencuentro social, sanación emocional y rigurosa prevención».

Por ello, diseñó un documento pedagógico de orientación titulado «Decálogo para la continuidad escolar segura: un retorno basado en la protección, el bienestar y la resiliencia».
El manual, publicado el pasado 7 de julio, establece que «la escuela y el hogar tienen hoy la misión sagrada de ser espacios seguros donde se procese el dolor y se siembre la esperanza», y sugiere algunas acciones prioritarias «para planificar y gestionar el cuidado actual y futuro de nuestras comunidades educativas y también de aquellos que les toca acompañar desde el hogar».
Contención emocional y certificación de infraestructura
La angustia por los terremotos sigue vigente. Por ello, el primer punto del decálogo señala que el retorno a las escuelas debe configurarse como un «abrazo colectivo».
Educación UCAB recomienda que los días iniciales se dediquen exclusivamente a que estudiantes y profesores conversen sobre sus vivencias, bajo la premisa institucional de que «la paz escolar se construye reconociendo las emociones del otro y validando el alivio de estar juntos nuevamente».
Para que esa paz mental exista, debe haber garantías físicas. El segundo punto de la guía exige que los colegios cuenten con la «certificación técnica» de habitabilidad, antes del ingreso de personal docente y alumnos. «Brindar certidumbre sobre la solidez de la infraestructura es un acto de respeto y cuidado elemental que disipa la angustia de las familias», apunta el texto.
Flexibilidad académica y apoyo al docente
«Retornar no es recuperar el tiempo perdido a costa del bienestar mental», apunta Educación UCAB en su tercera recomendación, en la que pide suspender evaluaciones rígidas y exigencias burocráticas, porque «un cerebro bajo estrés o miedo no puede procesar el aprendizaje de la misma manera». Asimismo, solicita una planificación curricular que priorice actividades lúdicas, reflexivas y adaptadas a la contingencia.
Como el estrés también impacta a quienes enseñan, el cuarto elemento del decálogo sugiere planificar espacios de apoyo psicológico para el personal docente y administrativo, con el fin de que «puedan ser promotores de paz y contención». Estas acciones, precisa la dependencia ucabista, deben incluir reducción de la carga laboral y fortalecimiento de su salud emocional.
Gestión de riesgo y empatía económica
La cultura preventiva ante situaciones de desastre debe convertirse en una prioridad en las escuelas. En su quinto punto, Educación UCAB recomienda incorporar la gestión de riesgo «de forma transversal» a la rutina pedagógica, de acuerdo a lo que han establecido las autoridades.
«Lejos de infundir temor, el diseño de planes de evacuación, la delimitación de zonas seguras y la realización de simulacros organizados deben presentarse como herramientas de empoderamiento. Saber cómo actuar en el futuro aporta paz en el presente», se lee en el texto.
Entretanto, la sexta recomendación del manual hace referencia a las carencias materiales e insta a las instituciones a ofrecer flexibilización en los pagos a las familias damnificadas o afectadas materialmente, para evitar que la «crisis financiera sobrevenida se convierta en una causa de exclusión escolar».
Acompañamiento en casa para mantener hábitos
Educación UCAB también incluye recomendaciones sobre las dinámicas familiares en este contexto. La guía sugiere, como séptimo punto, que los hogares sean refugios emocionales y que padres y adultos significativos prioricen «la contención, la escucha activa y la validación de los miedos de sus hijos» antes que cualquier exigencia o preocupación académica.
Para atender a los alumnos que tengan que permanecer en casa, la universidad llama a un acompañamiento pedagógico familiar con «rutinas que brinden estructura, pero sin generar estrés adicional».
En este sentido, propone actividades reflexivas, lectura compartida y diálogo, manteniendo un vínculo a distancia con la escuela. «No se trata de replicar el horario escolar rígido en casa, sino de mantener el hábito del aprendizaje desde la calma», se lee en el octavo punto.
Información clara y alianzas comunitarias
La dependencia de la UCAB insiste en la necesidad de que las instituciones educativas mantengan canales de información constantes y transparentes con padres, representantes y alumnos sobre la planificación, el estado de las instalaciones y las medidas de cuidado adoptadas. «Una comunidad informada es una comunidad que colabora desde la calma y la confianza», indica la novena recomendación.
Por último, en el documento se invita a las escuelas a gestionar sus acciones frente a la crisis en conjunto con otras organizaciones comunitarias y gubernamentales como los Consejos de Protección, Protección Civil y Servicios de Salud, para detectar y atender vulnerabilidades extremas.
«Promover comités participativos donde familias y docentes diseñen juntos el mapa de cuidado reafirma el rol de la escuela como epicentro de la resiliencia comunitaria», enfatiza el decálogo.



El enlace directo al documento es el siguiente: https://bit.ly/
*Texto: Juan Sánchez (Comunicaciones UCAB)

