Investigaciones del doctorado en Ingeniería UCAB impactan nacional e internacionalmente
Los doctorandos de la primera cohorte adelantan proyectos que proponen soluciones innovadoras y sostenibles a desafíos relacionados con temas como agua, transporte, electricidad, desastres naturales, redes móviles y biotecnología, no solo en Venezuela, sino en Chile, Ecuador y Colombia

Fuente: Prensa UCAB
El doctorado en Ingeniería de la UCAB cumple dos años, desde su lanzamiento en marzo de 2024, tiempo en el que se ha consolidado como un «motor de soluciones para los desafíos críticos de Venezuela y América Latina», según afirmó su director, el profesor Luis Ramírez.
Con cerca de 60 cursantes activos de Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela, el programa – de modalidad semipresencial- no solo está dirigido a generar investigación y conocimiento en el área, sino que impulsa a los expertos a «escribir nuevos capítulos en la historia de la ingeniería«.
«En el doctorado, el estudiante crea algo distinto, un aporte disruptivo. Estamos pensando en soluciones que no existen para áreas como el agua, la energía renovable, el transporte y la inteligencia artificial», apuntó Ramírez.
Gracias a un enfoque en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, el programa de postgrado persigue que las investigaciones emprendidas por sus cursantes tengan incidencia real y palpable en los entornos en los que sus autores se desenvuelven.
En este sentido, el profesor precisó que actualmente los investigadores adelantan proyectos enfocados en ofrecer respuestas a problemas específicos de los países en los que se encuentran.
Aseguró que desde la universidad están, incluso, apoyando en la obtención de patentes para las investigaciones, con el fin de garantizar la propiedad intelectual de los trabajos.
Agua, transporte y electricidad: soluciones de ingeniería para el país
Explicó el profesor Luis Ramírez que, entre los cursantes de la primera cohorte del doctorado, tres venezolanos están desarrollando proyectos que brindan soluciones de ingeniería en distintos ámbitos. Las propuestas no se limitan a la ciudad capital, sino que cubren parte de oriente, occidente y la región central.
Una de esas tesis es la de Nicola Ceci, químico tecnólogo y magíster en Ingeniería Sanitaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la cual consiste en un modelo para la gestión de aguas subterráneas.
El interés del autor es asegurar la sostenibilidad de este recurso no renovable en un contexto donde el desarrollo y explotación del agua no se ha llevado de forma ordenada y sin indicadores. Consecuentemente, esto afecta la calidad del subsuelo venezolano.
De acuerdo con Ceci, el problema en el país no es la escasez de agua, sino su mala distribución, ya que mientras gran parte de la población se asienta en zonas con menor disponibilidad hídrica, la infraestructura actual no logra cerrar la brecha. Su trabajo busca llenar ese vacío institucional y técnico.
«Cerca del 82% de la población recurre a fuentes alternativas en algún momento debido a la falta de fiabilidad del servicio oficial», aseveró el doctorando, quien es director técnico y comercial de la empresa consultora Enviro Water Soluciones.
Siguiendo la línea de servicios públicos, el ingeniero civil Carlos Birott, egresado de la Universidad de Oriente (UDO), está enfocando su trabajo doctoral en la movilidad urbana.
Específicamente, el consultor y profesor del Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño desarrolla un marco metodológico multicriterio para diseñar sistemas de transporte público en entornos urbanos bajo estándares de sostenibilidad.
Su propuesta introduce el Índice de Calidad del Sistema de Transporte (ICST), herramienta técnica que evalúa desde el impacto ambiental hasta la opinión pública.
Con ello busca reducir la dependencia del vehículo particular y promover alternativas para ciudades más resilientes y habitables que permitan “recuperar y transformar positivamente, la conectividad terrestre de las ciudades, permitiendo un desarrollo que acompañe el crecimiento futuro de la región”, dijo.
De acuerdo con el profesional, el marco metodológico representa un avance para dejar atrás el uso de manuales del siglo pasado sobre el tema y sería aplicable no solo en Anzoátegui, estado donde reside, «sino que puede servir de referencia en Venezuela, Latinoamérica y el resto del mundo».
Entretanto, el ingeniero electricista Alexis Barroso (Universidad Simón Bolívar), quien forma parte del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería (CIDI) de la UCAB, adelanta como tesis doctoral un modelo de flujo de carga para estudios de estabilidad de voltaje en redes de distribución eléctrica.
Esta investigación, precisó, surgió tras reflexionar en torno al vacío en el área de sistemas de distribución, en contraposición con la concentración que tiene Venezuela en el área de transmisión de la energía eléctrica.
Barroso indicó que su trabajo ofrecerá un nuevo método para el estudio de la estabilidad de voltaje en redes de distribución a nivel nacional e internacional.
“Como se sabe, un sistema eléctrico de potencia es aquel que tiene como objetivo la generación, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica. El área de distribución se encarga de recibir la energía proveniente de la red de transmisión, alta tensión, y entregarla a los consumidores finales residenciales, comerciales e industriales; de manera segura y eficiente”, explicó.
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De prevención de desastres a optimización de redes móviles: proyectos para otras latitudes
El doctorado en Ingeniería no solo está pensado para generar soluciones a los problemas nacionales. Muestra de ello es que varios de los investigadores de la primera cohorte de este programa están produciendo conocimiento para atender retos reales en otros países de la región.
Entre ellos, el ingeniero eléctrico venezolano Ricardo Bozo, radicado en Chile y quien trabaja como especialista de redes de acceso en la empresa de telecomunicaciones Entel, propone aplicar el machine learning y las redes neuronales de gráficos (GNN) para resolver un problema crítico en las comunicaciones modernas: el diagnóstico de fallas en redes móviles.
Mediante el uso de estas herramientas, Bozo se ha planteado un sistema de redes auto-organizadas (Self-Organizing Networks).
«Este avance es vital ante infraestructuras de comunicaciones cada vez más grandes y complejas, donde el diagnóstico humano ya no es escalable. Su meta es clara: garantizar una conectividad resiliente y de alta calidad para el Cono Sur», mencionó Bozo, egresado de la Universidad del Zulia.
Por su parte, desde Ecuador, dos de los doctorandos desplegaron sus proyectos de tesis en un par de vertientes esenciales: la seguridad digital y la prevención de desastres.
Flavio López, ingeniero de Sistemas e Informática de la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) de ese país y experto en ciberseguridad, desarrolla un modelo de gobernanza para proteger activos de información en las universidades de Quito.
Su trabajo, comentó, transforma prácticas aisladas en una estructura técnica y estratégica que protege desde datos académicos hasta propiedad intelectual.
“Específicamente, en el diseño de un modelo de diagnóstico para la gobernanza de la seguridad de la información en instituciones de educación superior quiteñas que no cuentan con un sistema de gestión acreditado”, explicó.
Entretanto, Grey Barragán, ingeniera y docente de la Universidad Estatal de Bolívar (UEB), ubicada en la población ecuatoriana de Guaranda, ejecuta un trabajo relacionado con gestión de riesgos naturales.
A través de un avanzado modelamiento hidráulico bidimensional (software IBER), su tesis genera una cartografía de amenazas de inundación con base científica, ofreciendo una herramienta técnica e institucional para que las regiones ecuatorianas puedan planificar su territorio y salvar vidas.
«Fortalecerá la planificación territorial mediante evidencia científica, mejorar la priorización de intervenciones estructurales y no estructurales”, detalló.
Finalmente, en Colombia, la sostenibilidad y la economía rural se encuentran en la investigación de Sergio Gómez.
El ingeniero mecánico e industrial de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) de Medellín, y quien forma parte del Departamento de Ingeniería Mecánica de esa institución, trabaja en la optimización de biocompuestos reforzados con fibra de fique, planta de los andes colombianos reconocida por su resistencia y carácter biodegradable, comúnmente usada para fabricar sacos, empaques y objetos de artesanía.
Sergio Gómez
Lo innovador de su propuesta es la integración de inteligencia artificial para predecir el comportamiento mecánico de estos materiales antes de su fabricación.
«El objetivo final es desarrollar modelos que nos permitan predecir cómo se comportará el material antes de fabricarlo, optimizando así su uso para aplicaciones de ingeniería real”, informó Gómez.
Este proyecto, agregó el profesor, no solo es una apuesta por la vanguardia de los materiales ecológicos, sino un espaldarazo a la economía de las comunidades campesinas del país vecino dedicadas a este cultivo ancestral.
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Una experiencia de rigor con sello ucabista
Los participantes de la primera cohorte coincidieron en que el doctorado en Ingeniería UCAB representa una experiencia transformadora que equilibra la alta exigencia intelectual con la flexibilidad necesaria para el entorno profesional actual.
Destacaron que el programa no solo ofrece una actualización en tendencias de vanguardia y saberes disruptivos, sino que impone un rigor metodológico que obliga a fundamentar cada decisión técnica con evidencia sólida.
«La estructura curricular, que combina tendencias actuales, ingeniería avanzada y tesis doctoral progresiva, favorece la generación del proyecto investigativo y fortalece la capacidad analítica requerida para abordar problemáticas complejas como la reducción de riesgos de desastres, en este caso las inundaciones «, resaltó Grey Barragán.
También refirieron que la modalidad adaptativa (semipresencial y en línea) es un factor crítico de éxito, ya que les permite la compatibilidad entre la investigación doctoral y las rutinas laborales.
«He tenido la oportunidad de explorar nuevos saberes, de aprender sobre temas que son tendencia actual en el área de la ingeniería, y de adquirir nuevas competencias que me ayudarán al desarrollo de mi investigación», dijo Ricardo Bozo.















