Los profesores reciben sueldos insuficientes para cubri sus necesidades. Foto cortesía: La Prensa.
Fuente: https://www.el-carabobeno.com / Rafael Vasquez
La Asociación de Profesores de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Apucla) rechazó las declaraciones del presidente de la República Nicolás Maduro, en las cuales llama a evaluar el reinicio a las clases presenciales para el mes de septiembre.
Esto se debe al repunte de casos de COVID-19 y ante la evidente crisis hospitalaria producto de la pandemia. Por tanto, no existen las condiciones mínimas para que el personal docente, obrero, administrativo y estudiantes retornen a las actividades académicas en sus respectivas universidades.
“Los Universitarios exigimos condiciones mínimas para poder llevar a cabo una educación a distancia. Para retornar esta opción de dar clases semi-presenciales en el mes de septiembre, los docentes universitarios exigimos se nos garantice en primera instancia lo siguiente:”, manifestó la asociación.
1) Salario dolarizado por encima de la canasta básica alimentaria.
2) Un protocolo estricto de Bioseguridad en el campus.
3) Cobertura total de HC para COVID-19 que debe ser reconocido como enfermedad laboral, si salimos a trabajar sin vacuna.
4) Cobertura en HCM acorde con los costos vigentes, con respuesta oportuna al momento de solicitarlo
5) Canasta de educación online para desarrollar la educación a distancia que incluya equipos y el mejor plan de internet posible. En otros países se cumple.
6) Discusión y acuerdo con el gremio de las nuevas condiciones de trabajo que impone la pandemia.
7) Menos estudiantes por aula para cumplir con la distancia social.
8) Equipos y servicios para el trabajo docente a distancia (Equipos de computación y conexiones de internet en todas las universidades).
9) Garantizar transporte a razón de la crisis de gasolina que padecemos.
Asimismo, la institución le detalló a Maduro y al Ministro César Trómpiz que los docentes no pueden trabajar con los recintos universitarios saqueados, desmantelados y mucho menos sin la disponibilidad de los servicios básicos.
“Maduro, usted dice que la vocación está primero que el salario, y vocación tenemos de sobra, pero ¿En qué supermercado, farmacia, clínica, colegio, trasporte público o gasolinera nos aceptarán la vocación como pago?”, recalcó.
Cabe destacar que, actualmente los profesores reciben una remuneración mísera, la cual no ha sido ajustada y que se desprecia diariamente por el incremento del costo del dólar y del valor de los productos.
“Hoy para cubrir la canasta básica se necesitan 183$, pero el salario mínimo es apenas de 1,2$. Solo cubre el 0,6% de los ingresos para poder comer. Los sueldos tabla de los profesores universitarios van de 2,55$ a 4,91$ mensuales”, explicó.
Del mismo modo, ante la alta tasa de contagio y mortalidad del virus, la asociación exigió un seguro de salud que funcione, ya que los profesores se han visto en la necesidad de acudir a centros de salud pública y solicitar ayuda económica privada para cubrir sus tratamientos médicos. Esto, aunado al hecho de que otros han muerto a consecuencia del virus, sin ser atendidos por ningún centro asistencial.
Finalmente, exhortó al Gobierno Nacional que en caso de que se ranuden las clases presenciales, se cumplan a cabalidad las exigencias planteadas, garantizando la integridad, la salud y la vida de los docentes y de todos los estudiantes del país.
Esa actividad de supuesta “Jornada Nacional de Consulta sobre la Educación Multimodal” la harían vía telepática y en horas de la madrugada pues casi nadie se dio por enterado. El régimen siempre promociona encuestas aéreas que nadie ve ni conoce y que, por supuesto, no es una herramienta ni válida ni confiable para definir estrategias hasta que no se decida sobre el gran problema de fondo que indigna, discrimina y asesina al sector docente, administrativo y obrero, como lo es el ajuste salarial a nivel de la canasta básica de subsistencia, computado en DÓLARES y con el diseño y desarrollo de verdaderas estrategias de protección sanitaria ante la pandemia de SarsCov-2. El resto es más de lo mismo, fingir que todo está bien y que todos están felices, cuando la realidad es de un auténtico GENOCIDIO.