UCV retoma proceso de admisión por mérito sin fecha para el comienzo de clases

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Secretaría UCV cuenta con las herramientas necesarias para hacer excepciones a quienes por razones de internet o fallas eléctricas no puedan registrarse en el tiempo establecido, informó el profesor y vicerrector administrativo, Amalio Belmonte.

 

La Universidad Central de Venezuela (UCV) anunció que a partir del 23 de agosto empezará el proceso para nuevos ingresos a través del Sistema de Mérito Académico y Evaluación, a pesar de que al menos 2000 estudiantes que fueron seleccionados en 2020 siguen esperando una fecha de inicio de clases.

Los aspirantes tendrán oportunidad de registrarse hasta el 24 de septiembre y deberán leer el instructivo facilitado por Secretaría para asegurarse de cumplir con todos los requisitos y pagar un arancel de  3.241.855,00 bolívares, equivalentes a poco menos de 1 dólar.

Este proceso no aplica para egresados de la UCV ni de otras universidades, bien sean nacionales o extranjeras, y tampoco para personas con titulaciones como TSU o similares.

El proceso, que normalmente comienza en mayo, empezará en esta fecha por la paralización que ha vivido la universidad desde 2020 a raíz de la pandemia de la COVID-19, explicó a Crónica.Uno el consejero universitario Jesús Mendoza. Hasta ahora se desconoce el número de cupos de los que dispone cada facultad para los nuevos ingresos, así como la fecha para un eventual inicio de clases.

Mendoza reconoció que el problema con este proceso es que quienes queden seleccionados no tendrán una fecha para comenzar sus estudios académicos al menos por un año. Indicó que todos los estudiantes que ingresaron por este sistema en 2020 —al menos 2000 alumnos— siguen esperando novedades en cuanto a las clases.

No obstante, el profesor y vicerrector administrativo, Amalio Belmonte, espera que este año el proceso de selección y registro sea mucho más rápido y calcula que para finales de septiembre ya esté empezando la segunda etapa del proceso.

Por otro lado, indicó que el inicio de clases está directamente relacionado con la gestión de cada facultad. Recordó que la pandemia ha acentuado los problemas que ya tenían y que la falta de condiciones como la conexión a internet o las fallas en el servicio eléctrico lastran los esfuerzos de las escuelas por implementar un sistema de educación a distancia.

En lo que respecta a clases presenciales, el profesor Belmonte comentó que para ello es necesario resolver el problema de la vacunación contra la COVID-19 tanto de estudiantes como de profesores. Sin eso es muy difícil arrancar, acotó.

El Sistema de Mérito Académico otorga cupos a través de dos modalidades: la primera toma como base el promedio del estudiante en su etapa de bachillerato y la segunda lo hace través de una prueba de orientación vocacional.

En 2019, cerca de 21.400 estudiantes se registraron en dicho sistema y para entonces la UCV disponía de 4700 cupos. Para 2020, el número de aspirantes fue de 21.432, levemente por encima del año anterior a pesar de la pandemia.

El año pasado recibimos incluso más solicitudes, algo que consideramos positivo porque indica que a pesar de la pandemia y de la crisis hay un interés en la educación universitaria”, expresó el vicerrector administrativo.

En vista de que el año pasado la demanda no cayó, la universidad tomó las previsiones pertinentes para evitar que se vuelvan a presentar retrasos que perjudiquen a los aspirantes. Asimismo, Belmonte indicó que la Secretaría cuenta con las herramientas necesarias para hacer excepciones a quienes por razones de internet o fallas eléctricas no puedan registrarse en el tiempo establecido.

Desde 2015 las universidades autónomas no aplican exámenes de admisión para sus nuevos ingresos. Desde entonces, el proceso ahora es compartido entre el Sistema de Mérito Académico de la universidad y la Oficina Nacional de Ingresos, una institución manejada por el Estado.

Belmonte comentó que el objetivo principal de este sistema es ser lo más “inclusivo posible para que todo el mundo tenga una oportunidad”. En el pasado, los aspirantes debían trasladarse a Caracas para tomar la prueba y podían perderla por llegar unos minutos tarde.

Hacer eso en la actualidad, con los problemas de transporte y gasolina, representa una desventaja para cualquiera que no viva cerca del campus, y más aún para los que viven en otros estados, explicó el vicerrector.

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